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El estilo Jean Seberg en “Al final de la escapada”

diciembre 12, 2014

Jean Seberg (13 de noviembre de 1938 – 8 de septiembre de 1979), fue una actriz estadounidense que llegó a ser un icono de la nouvelle vague francesa, un estilo cinematográfico nacido en 1950 caracterizado por la libertad de expresión y la ruptura con el cine francés que se imponía hasta el momento.

Seberg protagonizó películas cómo Bonjour tristesse (1958), Lilith (1964) o La leyenda de la ciudad sin nombre (1969), pero por la que más ha sido recordada es por el film Al final de la escapada (À bout de souffle), de 1960, dirigida por Jean-Luc Godard.

La actriz tuvo más éxito en Europa que en los Estados Unidos a pesar de ser americana, lo que sobretodo fue debido a su caracter reaccionario. Entre otras cosas, fue simpatizante de los Panteras Negras, una organización política afroamericana fundada en California e influenciada por los principios de Malcolm X. Seaberg llegó incluso a ser investigada por el FBI debido a su afiliación al partido.

Fue una persona vulnerable y frágil que intentó acabar con su vida siete veces y, desgraciadamente, a la octava lo consiguió, suicidándose con una sobredosis de barbitúricos.

Este post es un homenaje a su figura y al estilo que creó en  À bout de souffle.

La película, protagonizada por Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg ganó el Oso de Plata a la mejor dirección en el año 1960. Éste fue el primer largometraje de Jean-Luc Godard, el cual escribió el guión con François Truffaut. La película trata de Michel (Jean-Paul Belmondo), un delincuente que viaja hasta París en un coche robado para cobrar allí un dinero que se le debe y, de paso, ver a su amiga americana Patricia (Jean Seberg).

Es un film de estilo innovador, revolucionario, y con él se inició la nouvelle vague. Godard no disponía casi de presupuesto para el film, así que tuvo que rodar sin permiso en exteriores (en muchas escenas se puede ver como la gente que pasa por la calle se queda mirando a los actores o a la cámara, ya que les sorprende ver un rodaje en pleno París) y tuvo también problemas con los productores, que no le permitían hacer una peli tan larga como él quería. Para solucionar este problema sin quitar escenas a la película, decido cortas los últimos segundos de cada escena, para hacer así el film más corto, hecho que le da un toque extraño a la película, un poco “tropezado”, pero muy innovador. Se la considera una película de culto tanto por su montaje como por su fotografía.

El estilo que impuso Jean Seberg aún se reconoce y se lleva hoy en día: el pelo corto, los pantalones pesqueros, los zapatos bajos con calcetines… Un estilo un poco colegial pero muy femenino, el paradigma de lo bohemio y lo burgués.

Incluso la camiseta del New York Herald Tribune, el periódico que reparte Seberg, es un símbolo de su estilo.

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